lunes, 26 de diciembre de 2011

4 razones para viajar a Eslovenia


El dragón de Eslovenia
¿No te atrae Eslovenia? Montaña, playa y ciudades milenarias, el pequeño país ex-yugoslavo lo tiene todo, aunque todavía viajar al país no sea muy popular entre turistas internacionales: Te damos 4 poderosas razones para conocerlo antes de que se masifique.
Eslovenia es uno de esos países que cada vez gana más turistas. Gracias a su pequeño tamaño, es fácil moverse de una ciudad a otra, de un espacio natural con interés turístico a otro. Pero a veces, a pesar de la cercanía, si pretendes conocer el país utilizando el transporte público, la labor se complica: tienes que organizarte muy bien, hay pocos trenes y autobuses, y sus horarios son bastante restringidos. Este problema no existe si viajas con coche.
Koper es una ciudad peculiar. En la frontera con Italia, hasta 1825 fue una isla. En sus calles se nota la influencia veneciana, y su edificio más simbólico es el Palacio de los Pretores. El interés de Koper son sus playas, por lo que en los calurosos veranos eslovenos se llenan sus calles de propios y extraños que lo que buscan es poder darse un chapuzón en alguna de las playas privadas gestionadas por restaurantes.
Entre Koper y Ljubljana, muy cerca de Divača, está el Parque Natural de las Grutas de Škocjan, Patrimonio de la Humanidad. Las visitas son guiadas obligatoriamente, y resulta impresionante la Cámara Martelova, con 123 metros de ancho por 300 de largo, y 146 metros de altura. Es divertido buscar parecidos entre las estalactitas y las estalagmitas con algunos objetos de la vida cotidiana.

Y llegamos a Ljubljana, la capital del país. Es relajante dar un paseo por las orillas del río Ljubljanica hasta llegar al centro, mientras vas viendo el ambiente de la ciudad. Una de las mejores vistas de ella es la que hay desde el Puente de los Dragones hacia el mercado de Plečnik con la Catedral al fondo. O la del Castillo desde casi cualquier rincón de la ciudad.
Después de visitar la Catedral, la calle Mestni resulta encantadora para pasear por ella gracias a los colores de sus edificios. Es allí donde está el Ayuntamiento, con una sala de exposiciones temporales. Muy cerca está la Plaza de Prešeren, donde encontramos uno de los símbolos de la ciudad: los Tres Puentes. Un poco más alejada del centro tenemos la Plaza de la Revolución Francesa, que desde los años 50 se utiliza para cobijar los festivales que se celebran en la ciudad.
Y aún más lejos, sobre la colina que domina la ciudad, encontramos el Castillo. Arriba se puede llegar andando, o en funicular disfrutando de sus vistas panorámicas. El Castillo, que es el símbolo de Ljubljana, lo mandó construir el Emperador Federico III en el siglo XV en el mismo emplazamiento en el que antes hubo otros. Su capilla gótica data de 1489, y el mirador, de 1848. Durante años se utilizó como cárcel, y a mediados de 1980 comenzaron su restauración.
Y llegamos a lo que no aparece en las guías: a la hora de salir por la noche, si lo que te gusta es lo alternativo, muy cerca de la estación de tren hay un lugar donde podrás conocer cómo se divierten los jóvenes eslovenos: un gran recinto con bares, casas okupas, arte y hasta una casa en un árbol a la que puedes subir si quieres, aunque requiere una buena dosis de agilidad. La otra opción es la zona de bares, a la orilla del Ljubljanica.
Relativamente cerca de Ljubljana (a una o dos horas, dependiendo del transporte que escojas) se encuentra Bled, un pequeño pueblo en el que lo más importante es su enorme lago. Tiene una iglesia neogótica en el comienzo de uno de los caminos para subir a la colina del castillo, a 600 metros de altura. Abajo, nadie avisa de que, para acceder al castillo y su recinto, hay que pagar, por lo que muchos se dan el paseo en balde.
El Lago de Bled está situado al pie de los Alpes Julianos, lo que le convierte en un lugar impresionante en el que darse un buen chapuzón si aprietan los calores veraniegos. Se supone que la única zona de baño permitida es la parte privada, con orillas cementadas y escalerillas, pero son muchos los que optan por cualquier zona de la orilla. Resulta impresionante nadar entre los Alpes, y enfrente de la isla de Bled, viendo de lejos su pequeña iglesia, que se puede visitar cogiendo cualquiera de los barcos que navegan por el lago.
Eslovenia es un país para los que les gustan las vacaciones en lugares que todavía no están demasiado explotados turísticamente, un lugar ideal para ir de mochilero. Lo único que no puede faltar en tu equipaje es una buena cámara de fotos.

Fuente: www.viajerosanonimos.com

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