lunes, 12 de diciembre de 2011

Recorriendo el Muro de Berlín


Berlín, ‘meca’ del imperio prusiano y de las dos guerras mundiales, fue la zona conflictiva por excelencia de la Guerra Fría. Con la derrota del nazismo quedaron destruidas más de la mitad de sus edificaciones, obligando a una reconstrucción casi desde cero, para luego resurgir de las ruinas.

El 13 de agosto de 1961 la ciudad quedó partida al medio en cuestión de horas, dándose una situación inédita en la historia. Los ciudadanos de una vereda y la de enfrente pasaron a ser en algunos casos habitantes de ciudades y países diferentes. Este cambio político también se reflejó en la arquitectura, donde los dos sistemas políticos empezaron a competir. Fue así que las dos ciudades tomaron caminos diferentes en desarrollo urbano y estético.

El 9 de noviembre de 1989 el Muro fue derribado en un solo día. Así que otra vez la arquitectura de la ciudad cambió, a una velocidad inusitada en la historia moderna, de la mano de prestigiosos arquitectos de todo el mundo.

El camino del Muro de Berlín tiene una longitud de aproximadamente 160 kilómetros. Pasa por sectores de interés histórico, donde aún se encuentran restos del muro, para luego cruzar bellos paisajes germanos.

En más de 40 estaciones puede hallarse información disponible sobre la división de Alemania y sobre la construcción y la caída del Muro. Para la excursión en bicicleta o a pie, el camino del Muro de Berlín está dividido en 14 tramos de una longitud entre 7 y 21 kilómetros, en cuyos puntos inicial y final puede accederse fácilmente con los medios de transporte público. En principio, se pueden transportar bicicletas en los trenes del metro y en los trenes regionales.


Bulevar Unter den Linden: conducía al antiguo palacio de los reyes de Prusia, símbolo  de poder y grandeza de Berlín. La puerta quedó del lado de Berlín Este, pero justo frente a la frontera con el Oeste.

Checkpoint Charlie: fue el puesto de control más concurrido entre los sectores oriental y occidental. Actualmente, se ha reconstruido el aspecto original, con una réplica de la caseta de vigilancia y del cartel que dice “ usted está saliendo del sector americano”.

Museo del muro: parada imprescindible. La exposición es muy completa, está muy    bien documentada, y se exhibe una gran cantidad de documentación, fotografías, posters y artilugios originales usados para la fuga.

Palacio de las Lágrimas de Friedrichstrasse: era el sitio donde aquellos afortunados autorizados a viajar al Oeste debían despedirse de sus familiares y conocidos.

East Side Gallery: En 1990, diversos artistas comenzaron a pintar murales en el lado este del muro (de ahí el nombre de ‘lado este’), en una zona del distrito de Kreuzberg, para documentar el momento histórico.

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